lunes, 30 de noviembre de 2015

Adopciones en Asia: Nuestros veinte Años de Aventura y Amor - Por Judy Wheeler

Por las pasadas tres décadas, Judy Wheeler, de Roanoke, Virginia, ha criado 15 hijos: dos biológicos y 13 adoptados. Doce de sus hijos adoptados fueron huérfanos procedentes de Vietnam y China. Muchos de sus hijos adoptados tienen necesidades especiales que fueron fácilmente tratadas en los Estados Unidos, pero que hubiesen permanecido sin tratar en sus países de origen. La siguiente es su historia de determinación de amor y ayuda a niños en necesidad.

Fue a mediados del 1990 cuando por primera vez escuché acerca de niñas que estaban siendo abandonadas en China debido en gran parte a la política “Un solo hijo”, y su terrible situación tocó mi corazón profundamente. En 1996, viajé al extranjero por primera vez en mi vida para adoptar a mi bebé, Rebekah. Ella fue la primera que adopté de un país extranjero. Viajar a China, un lugar tan lejano, fue aterrante al principio, pero mi fe y otros miembros de mi grupo de viaje me ayudaron a seguir adelante, y ese  se convirtió el mejor viaje de mi vida.

Rebekah, quien tenía ocho meses en aquel momento, estaba muy desnutrida y pesaba solo 11 libras. Estaba viviendo en un amoroso, pero sobrepoblado orfanato en China, donde muchos de los niños estaban tan desnutridos como ella. Era la mitad del invierno y muchos de los niños estaban enfermos. Me entregaron a la pequeña Rebekah envuelta en muchas capas de ropa.  Yo lloré de felicidad cuando la tuve en mis brazos por primera vez.
Una vez retorné a casa con Rebekah, le dije a mi esposo, Patrick, lo que había visto.



Desde la izquierda, Judy, su hija Rebekah, y su esposo Patrick
Ambos nos sentimos obligados a adoptar otro niño, pero no podíamos regresar a China debido a que el centro de adopciones de Beijing había sido reorganizado a fin de permitir adopciones solamente por parte de parejas sin hijos.

Desde la izquierda, Judy, su hijo Seth y su esposo Patrick
Otro padre adoptivo me dijo que explorara la posibilidad de adoptar en Vietnam. De inmediato vimos a nuestro Seth, quien tenía ocho meses, pero también una necesidad especial. Había nacido con labio leporino  y paladar hendido, que aún no habían sido reparados. Mi esposo fue a Vietnam a buscarlo en 1997. Afortunadamente pudimos tratar su condición con varias cirugías fácilmente accesibles en los Estados Unidos, pero inaccesibles para él en su país de origen.

Luego, la puerta se abrió para nosotros para regresar a China en el 2000. Patrick viajó nuevamente y trajo a casa un varoncito de 15 meses llamado Nathan, también con labio leporino y paladar hendido sin reparar. Lo que más nos tocó el corazón fue que luego de que lo aceptamos, nuestra agencia nos dijo que nadie más lo hubiese adoptado.  Ahora tiene 17 años y está en el programa para estudiantes aventajados en su escuela superior, toma clases de universidad y obtiene altas calificaciones en sus clases avanzadas. Su sueño es ser un neurólogo y está fascinado con la mente humana. 

En 2014, nos sentimos orgullosos y honrados cuando nuestro congresista de EE.UU. nos seleccionó para un premio llamado “Ángeles en Adopciones” ("Angels in Adoption"). Viajamos a Washington, DC para recibir el premio junto a nuestros hijos.  En ese momento, sentimos que nuestra familia estaba completa con 10 niños de China y Vietnam.

Entonces un día en mayo de 2015 vi un niño de nombre Samuel en China. Samuel estaba a punto de sobrepasar la edad del sistema de adopciones. De acuerdo a la ley de china, una vez un menor cumple los 14 años, no puede ser adoptado.  Hice lo que puede tratando de que alguien lo adoptara, pero nadie lo hizo. Llamé a varias agencias para saber sus opiniones  y todas me dijeron que no había tiempo de traerlo a casa antes de cumplir los 14 años.

A pesar de los obstáculos y el tiempo limitado, yo tenía la determinación de seguir adelante. Con la ayuda de una maravillosa agencia de adopción, el apoyo de mis familiares y la dedicación de un “ángel”, una oficial de USCIS de nombre Brenda, pude lograrlo. A sólo días del límite de edad, pude adoptar a Samuel. Mientras trabajaba para lograrlo, una trabajadora social me dijo que podía adoptar dos niños,  y decidí también adoptar un niño de 12 años llamado Aarón que desde hacía varios años ansiaba tener una familia propia. Viajé a China y completé los procesos de sus adopciones en provincias diferentes. Cuando llegamos a suelo estadounidense, nuestros hijos se convirtieron en ciudadanos americanos. Nos sentimos muy bendecidos de tener a Samuel y Aarón en nuestra familia.

Tal y como nuestros otros hijos, se están adaptando muy bien a su nueva vida en Estados Unidos.

Quiero decirles a otras personas que están considerando adoptar que si tienen amor en sus corazones, la adopción es algo maravilloso, y espero siempre poder entusiasmar a otros a compartir sus vidas con un niño en necesidad.

1 comentario:

  1. Que hermosa historia, gracias por compartir. Esos angelitos deben estar tan agradecidos con su familia! Un gran abrazo y continúen compartiendo historias así! Nos llena de Alegría. Saludos desde Uruguay!

    ResponderEliminar

Nota: sólo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.