martes, 3 de mayo de 2016

Parte II: Semana de Reconocimiento al Servicio Público, "Cómo un pequeño gesto se tradujo en una nueva carrera para una oficial de Texas"

En esta serie de cuatro blogs en celebración de la Semana de Reconocimiento al Servicio Público, honramos la dedicación de los empleados de USCIS, quienes cumplen la misión de USCIS de asegurar la promesa de América como nación de inmigrantes.

Por: Benjamin Rubenstein


González con su hija Marina
e hijo Isaiah. González dice que
“son la razón por la que doy lo mejor de mí.”
“Durante mi infancia y adolescencia no sabía que existía otro mundo fuera del límite de las 48 millas de Eldorado, Texas,” dijo Maribel (Mary) González, una oficial de servicios de inmigración que labora en el Centro de Servicio de USCIS en Dallas, TX.


De hecho, la misma ciudad de Eldorado, cabecera municipal del condado de Schleicher en el sudoeste de Texas, ocupa solamente una pequeña parte de esas millas. Su clase graduada de 1982 fue la más grande en la historia de la escuela, y solo contó con 48 estudiantes. Su madre trabajaba en el molino de lana de Eldorado, que antes de que cerrara sus puertas era el molino más antiguo en el sudoeste de los EE.UU.. Su abuela envasaba sus propias verduras y preparaba mermelada y dulces.


González (izquierda) con su amigo Joe en el festival El Campeonato Culinario Mundial Anual de Cocina de Chivos el 6 de sept de 2015. Más de 200 equipos sazonan y cocinan el chivo y compiten por trofeos, dinero y por sentirse orgullosos. El evento también tiene vendedores de arte, bailes en la calle y el “Galope de la Cabra, una divertida carrera y caminata en un ambiente gracioso,” según González.
Al tener su ciudad una población de apenas 2,000 personas, González conocía a todo el mundo, y todos le conocían a ella, a sus padres y a sus seis hermanos. “Siempre me pareció interesante  ese tipo de ambiente” dijo Mary. “Aproveché mucho crecer en un pueblecito.”    

González visita su ciudad para ir al Campeonato Culinario Mundial Anual de Cocina de Chivos en el pueblo vecino de Brady, Texas. Eldorado está a cinco horas en coche de Dallas . “Mucha gente, cuando no sabe cómo describir el sabor de un chivo, dice que sabe a pollo. No, no sabe a pollo. Tiene su propio sabor”.

Mary quiso asegurarse que sus hijos, Mariana, de 21 años, e Isaiah, de 23 años, se relacionaran con el ámbito e intimidad de un pueblecito. A ellos les gusta el suroeste de Texas pero prefieren el “Gran Dallas”.  

Después de escuela secundaria, González se matriculó en un instituto comercial ubicado en San Ángelo, Texas, un pueblo cercano . Recuerda a la secretaria de admisiones preguntándole por su ”Green Card” (Tarjeta Verde). González, nacida en Texas, no tenía ni idea lo que era eso y respondió, “No tengo una tarjeta de American Express; lo voy a pagar con cheque.”  

Su amiga mostró su Tarjeta Verde, pero González no tenía ni idea lo que significaba. 

Luego González se ingresó al ejército. Con esa decisión, fue que se dio cuenta que existía un mundo fuera del límite de las 48 millas de Eldorado. Para empezar, tuvo la oportunidad de salir y ver Dallas por primera vez (y aún recuerda cuán congestionada lucía en comparación con Eldorado.)


González, (derecha) con el soldado raso
Campbell mientras trabajaban
con el sistema de misiles Perishing
en Alemania en 1987.
 
Salió bien en el examen de aptitud para el ejército. El reclutador en San Ángelo le preguntó si quería trabajar con computadoras. Respondió “Sí”, pensando en adquirir destrezas útiles para su futura vida como civil. Añadió que el reclutador nunca mencionó que las computadoras eran parte del sistema Pershing de misiles balísticos nucleares. 

González trabajó en Alemania como especialista en materiales electrónicos por casi seis años. Cuando terminó la Guerra Fría, el ejército necesitaba menos operadores de misiles, por lo que hizo que por los siguientes cuatro años se convirtiera en especialista de contabilidad en Fort Benning, Georgia. 

Después de su servicio militar, González visitó la Comisión de la Fuerza Laboral de Texas para aprender sobre oportunidades del empleo.  Mientras estaba en la sala de espera, escuchó  a una mujer que también buscaba empleo pero tenía dificultades en comunicarse en inglés. La mujer se le acercó a González para que la ayudara. González, quien es mejor hablando español que traduciendo, hizo lo que pudo. 

González en un campo de algodón en Eldorado en octubre de 2013,
burlándose de su novio quien en su estado natal de Missouri
puede tener maíz pero el suyo tiene algodón y fútbol americano.
Un contratista cuya compañía trabajaba para el antiguo Servicio de Inmigración y Naturalización (INS, por sus siglas previas en inglés) (una agencia que existía antes de que se creara el Departamento de Seguridad Nacional) escuchó a la mujer pidiéndole a González que le tradujera, e inmediatamente le preguntó a González si solicitaría un  empleo en su empresa. González lo hizo y recibió una oferta de empleo unos meses de más tarde. Un año luego de eso, ya era una empleada federal.

Al combinar su servicio público con su servicio en el ejército, González cumplió recientemente 30 años de servicio a su país.

Ella ha ocupado muchas posiciones en USCIS. Por supuesto, hoy sabe qué es una Tarjeta Verde. También dice que entiende por qué mucha gente quiere venir y vivir el ‘Sueño Americano.’

“Vivo el Sueño,” dijo Mary. “Conseguí este trabajo por casualidad y ha sido una bendición”. Cuando ayudé aquella mujer, no tenía ni idea del impacto que tendría ese gesto y las oportunidades que me traería. Nunca  volví a ver a esa mujer. Espero que consiguiera el trabajo para el cual la ayudé.” 

Desde la izquierda; Las hermanas, Geral, Christy, González y Georgie en mayo de 2015 en el primer aniversario de la muerte de su madre, en el pequeño cementerio donde sus familiares están enterrados. González dice que es donde quiere que dispersen sus cenizas. “Todo lo que conocía y quería estaba dentro de los límites de las 48 millas de Eldorado,
aunque vengo de una familia humilde, lo tenía todo.”


1 comentario:

  1. "Caminante no hay camino, se hace camino al andar", asi lo dijo un filosofo y esta frase ha sido analizada desde varios puntos de vista y en diversos idiomas y sólo Dios conoce los caminos del hombre. Mary en medio de su ingenuidad y pureza de niña jamas imaginó lo extenso del planeta tierra y ni mucho menos las bendiciones que vendrían para ella en el recorrido de su existencia. Compartir en un Pueblo lleno de añoranzas y crecer en todos los ámbitos eso es grandeza!!retornar a su raices, valorarlas y participar en un evento culinario sobre el plato típico eso es Grandeza! entregarse desinteresadamente y llena de amor a una causa migratoria esa es grandeza, tender la mano a quein desee cumplir sueños eso es grandeza!! Aunque el Grande y Poderoso es Dios, pero la grandeza del Ser Humano se mide por su sencillez, amabilidad, humildad y entrega al Projimo! Gracias MARY, Gracias por Existir!!. Dios te pagará, y recuerda el trabajo con amor y entrega del servicio al público es ganancia para la Eternidad!

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