jueves, 5 de mayo de 2016

Parte IV: Semana de Reconocimiento al Servicio Público, "Cómo la Frase 'Siempre Estaré Contigo' se Tradujo en una Reunión 12 Años Después para esta Analista de Presupuesto"

En esta serie de cuatro blogs en celebración de la Semana de Reconocimiento al Servicio Público, honramos la dedicación de los empleados de USCIS, quienes cumplen la misión de USCIS de asegurar la promesa de América como nación de inmigrantes.

Por Benjamin Rubenstein

Sanh M. tenía 8 años cuando soltó la mano de su padre, pues él le enviaba en barco desde Vietnam con destino hacia un campamento de refugiados en Tailandia. Ella recuerda que su padre le dijo: “Vete. Vete con tus hermanas. Tu madre, tus hermanos y yo pronto estaremos contigo.”  


A la derecha: Sanh (izquierda) y sus hermanas mientras viviendo
en un campamiento de refugiados en Tailandia de 1986-1988.
Sanh pensaba que se reunirían pronto, que los demás tardarían solo un par de días. Sanh y sus tres hermanas mayores corrieron a toda velocidad a través de los bosques y pantanos, escurriéndose entre los soldados que vigilaban las playas, y encontraron el barco. Cuando  llegaron al campamento de refugiados y durante los dos años que pasaron allí, Sanh les preguntaba a sus hermanas, “¿Dónde están mama y papa?” No había ninguna manera de contactarles. No sabían qué había pasado con sus padres y hermanos menores. Sus padres y sus hermanos no  sabían tampoco qué había pasados con ellas. 

Sahn dice que sus padres les enviaron lejos para que obtuvieran  mejor educación y futuro. Cuando salieron de su país, antes de las reformas económicas de Vietnam, el país era uno de los más pobres en el mundo. El ingreso per cápita era más o menos $100 y la mayoría de la población vivía en pobreza extrema. Sanh crecíó durmiendo en la misma cama con sus tres hermanas. Aun así, tiene buenos recuerdos de la amabilidad del trabajador pueblo  vietnamita, y del pescado fresco.    


A la izquierda (Sanh izquierda) y su padre
en su graduación de Virginia Tech en 2001.

Al recordar el sufrimiento en el campamento de refugiados en Tailandia, Sanh lloró por momentos. “Dormíamos con hambre. Ellos tenían comida, pero no era suficiente para todos. Había mucha gente allí. Era triste. A pesar de esto, saber que había otros niños en la misma situación, me hacía sentir mejor. Además, tenía a mis hermanas.”

Dos años después, en 1988, Sanh y sus hermanas fueron aceptadas formalmente en  EE.UU. a través de una organización se llama Connections, que es una organización de la Iglesia Católica Romana localizada en Richmond, Virginia, y las cuatro niñas fueron colocadas en hogares de acogida temporal.  Por fin, las hermanas pudieron ponerse en contacto con su familia que había permanecido en Vietnam. 

Las hermanas fueron separadas y colocadas con  familias distintas en el área de Roanoke, Virginia, aunque Sanh permaneció con su hermana más contemporánea en edad, llamada Sinh. Sanh sentía aliviada al vivir con Sinh y de ver a sus otras hermanas cuando los padres de crianza les reunían. 

Sanh dice que en Asia todo el mundo tenía ojos marrones y pelo negro. “Llegar aquí y, wow – el ambiente, la comida, y gente de nacionalidades distintas. Me sentía aceptada. Era algo increíble.”

En 1999, casi 12 años después de haber soltado la mano de su padre, las cuatro hermanas y sus padres se reunieron una vez su hermana mayor se naturalizó y pudo patrocinarles. 


A la derecha: Sanh (al centro) y toda su familia
reunida para celebrar su boda en 2006.
 
Sanh se naturalizó en el año 2000. Sus hermanos y su hermana pequeña vinieron a Estados Unidos en 2005 cuando sus padres tuvieron la oportunidad de patrocinarles.
Ahora, su familia entera está en EE.UU. y viven a lo largo de un tramo de 250 millas desde Roanoke hasta Dunkirk, Maryland, lugar donde vive Sahn. Dice que la reunión con su familia “fue uno de los momentos más felices de mi vida. Sufrimos mucho por mucho tiempo. ”

Cada par de meses Sanh ve a sus padres. También, mantiene contacto con su familia de crianza localizada en Blacksburg, Virginia, donde ella estudió contabilidad en Virginia Tech. Sinh y Sanh se ven a menudo porque viven a 30 millas de distancia. También, cada una tiene dos niñas. A las hijas de Sanh, Caitlin, de 6 años, y Brianna, de 5, les gusta cantar, bailar, y nadar. 

Sanh volvió a Vietnam en 2001, antes de casarse y tener sus niñas. Lo encontró distinto de lo que recordaba, ahora con una industria enfocada en el turismo y muchos vietnamitas viviendo bastante cómodos.



A la izquierda: Sanh (derecha), su esposo y sus niñas
durante una visita al National Harbor.
Sanh, quien primero se desempeñó como contable en KPMG, se convirtió en contratista de USCIS en 2003 y en 2011 se convirtió en una empleada federal. Es analista de presupuesto en la oficina de Información y Tecnología. Dice que trabajar en USCIS es “algo que siempre quise hacer. Es mi historia y quien soy; quiero ayudar a hacer un impacto positivo.”

Si Sanh tuviera la opción de cambiar su pasado, ¿se hubiese quedado en Vietnam con su familia?  No. “Me siento verdaderamente bendecida de estar aquí,” dijo. 

No hay comentarios.:

Publicar un comentario

Nota: sólo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.